Plaza Colegio Civil 3:20 p.m.
Mucha gente.
La mayoría jóvenes pero no sólo jóvenes. Sol. Niños, gente mayor, adultos.
Niñas bien, frikis autodenominados así por su propia pancarta, nerds, punketos.
Sol. Uni, Tec, colectivos, personas sueltas, parejas, grupos de amigos. Y mucho
más sol. Alguien intenta hablar con un megáfono a la puerta del Colegio. No se
escucha gran cosa. La gente se mueve, yo no porque me encuentro junto a la base
de una luminaria. Pancartas, mantas, una caja de cereal desdoblada usada de
lienzo. Parece un caos sin forma ni objetivo pero repentinamente las voces
amalgaman los sentimientos y empiezo a ver rostros de estudiantes empoderados
de su vida “¿Y ahora, quién tiene la
batuta? El pueblo o el gobierno hijo de puta” . Me arrancan una sonrisa de
orgullo. Los dejo pasar para observarlos indignados por el fraude pero felices
por manifestarse.
Washigton.
Curioso que
caminemos por donde nos dicen, Washigton. La gente va feliz por no saberse sola
observados por los trausentes, la marcha los invita a unirse, se sonríen o
hacen jeta “Únete, únete”. Cruzamos
Cuahutémoc y después Pino Suarez. Los agentes de tránsito cuidan al
contingente. Los automovilistas ven, algunos apoyan, taxistas apuran, no tarda
en hacerse la megacongestión en avenidas tan céntricas. Alameda en sábado con
gente que entre divertida y sorprendida no atina a sumarse.
Villagran.
En contra, que
no contreras, la gente sigue avanzando. Carreolas, niños, familias los menos.
Juventud los más. Gritos y cánticos. Se siente la vibra que recorre la
serpiente humana que se enrosca sobre la poca sombra de los Álamos. “México, México”
Aramberri.
No me he
amueganado al contingente. Vengo solo y eso me permite agarrar mi paso y
explorar como Dora. Cruzo la Alameda que ve asorada la cantidad de personas que
gritan muy fuerte “Fraude, fraude, fraude”
se desconciertan ellos y me coloco yo donde la gente da vuelta en
Villagómez.
La calle se
estrecha. El contingente te atrapa, siéndo jóvenes tienen la energía para
brincar al ritmo de “El que no salte es
Peña, El que no salte es Peña” en versión regia yo no brinco, me apuro por
la banqueta y los organizadores pasan la voz para que la gente haga silencio.
Dicen que hay un hospital adelante o algo así. Se hace el silencio.
Espinosa
Nos acerca a
Televisa, se baja la voz, no hay consignas, es silencioso, no veo cámaras de tv
pero sí entrevistas improvisadas con un celular, un chavo le pregunta a una
vecina qué piensa de la marcha, de que haya ganado Peña, del PRI. Concuerda con
la marcha y sus ideas: No defiende el voto por nadie, le fastidia que las
elecciones sean una cochinada, desconfia del casi gandor. Nuevamente cruzamos
Pino Suarez y los primero automovilistas bloqueados tocan sus claxons al ritmo
de los cánticos. Pulgares arriba y más agentes de tránsito.
Cuahutémoc
El silencio
impresiona porque pasamos frente al hospital Oca y la ausencia de tráfico, la
avenida está cerrada mientras la fila de personas aún bloquea la calle allá atrás
para tomar esta, hace resonar los pasos de una cantidad ingente de personas.
Cuadras en silencio con caras acusando sudor, pero no cansansio, cuarenta
grados al sol, tal vez.
Calzada Madero
Me acerco a la
vanguardia de la marcha, la camioneta que nos guía y ameniza con un megáfono no
me queda muy lejos. Se detienen no sé por qué y la gente descansa un poco,
algunos escriben nuevas pancartas, otros cantan, bailan, ensayan arengas
improvisadas, los celulares a la orilla de la calle no dejan de tragarnos. “Hay que
estudiar, hay que estudiar, si no como Peña vas a acabar”
Juárez.
La caminata ha
sido larga cargando el sol en los hombros, la batucada acompaña a las voces con
buen tino mientras escucho el sonido de un instrumento de viento que no acabo
por ubicar. Quienes hacen compras ven el espectáculo con caras: absortas,
divertidas, con gestos de desaprobación de la conductora de un ruta 1, niños
emocionados porque bien intuyen que es por su futuro. La musiquita sale de una “flauta
prehispánica zoomorfa de barro“ me lo dijo Google porque no le alcancé a
preguntar al chavo como se llamaba la flautita. “Si hay imposición habrá revolución, Si hay imposición habrá revolución
“. Los puentes peatonales sirven para lograr excelentes fotos del contingente. Pasando
Allende, Juárez se convierte en una pequeña loma que concluye en Padre Mier,
todo mundo instintivamente gira la cabeza para ver desde arriba la marcha en
panorámica, en terreno plano sólo veías las cabezas de cinco o seis filas tras
de ti, desde aquí se ve impresionante que el contingente aún no termina de pasar
Colegio Civil que quedó siete calles atrás. Sonrisas de orgullo al confirmar
que no somos pocos los locos que imaginamos junto con Jhon Lennon. Esa imagen
nos recarga las pilas y los gritos vuelven con más fuerza, con más alegría, con
más ingenio.
Ocampo
De la mano
Salinas y Peña Nieto arrancan sonrisas y burlas y carcajadas de quienes ven el
desfile a la salida de Liverpool. Nos filman, nos levantan los pulgares.
Señoras aplauden e injurian al PRI. El
sonido inusual por estos lares de una gaita acompaña el recorrido frente a la
loma larga. “Pueblo, escucha, esta es tu
lucha, pueblo, escucha, esta es tu lucha “ Se avisiora la Macro, el
pavimento caliente nos recuerda que llevamos mucho tiempo caminando y lo que
nos falta.
Plaza Zaragoza.
El palacio
Municipal huele a queso rancio. “Ahi estan,
esos son, los que chingan la nación; Ahi estan, esos son, los que chingan la
nación”. Me detengo parado sobre la
fuente del General para ver pasar la marcha frente al quiosco que tiene más
cantantes que público. Ignoro por qué se detienen ante la santa inquisición de
la catedral pero eso me permite apreciar que aún falta un chingadazo de
marchantes. En la retaguardia viene gente mayor principalmente pero aún jóvenes
de espíritu, personas en silla de ruedas, en bicicletas, con más carreloas.
Dr. Coss.
Avanzo con
prisa para moverme a la vanguardia de la marcha, pasando Padre Mier Dr. Coss se
hunde bajo la macroplaza y supongo que la gente agradece la sombra del paso a
desnivel frente al Teatro de la ciudad, las voces suenan impresionantes. “Si nos pintan como a unos huevones. No lo
somos, ¡viva México, cabrones!” Decido ir por sobre la Macro para ir
más rápido y llegar a la explanada de los Héroes para ver llegar a los nuevos
héroes. Casi corro y sigo escuchando abajo de mí las consignas que llaman la
atención de los paseantes. Se asombran.
Explanada.
Cuando accedes
desde la macro a la plancha frente al palacio de gobierno terminas sobre unas
escalinatas con una panorámica impresionante: La explanada está llena, como en
el cierre de campaña de López Obrador pero a diferencia de ese día, la plaza no
es amarilla, está llena de colores e incluso de arcoiris en banderas gays. “Soriana, entiende, el pueblo no se vende; Soriana,
entiende, el pueblo no se vende “ Gente, mucha gente distribuida en toda la
explanada entre sus héreos,
sin saber que ahora ellos también lo son, hacen
gestos de rechazo al ver una mega manta en un edificio que te escupe el triunfo
de Peña Nieto. Nadie le hace caso.
sin saber que ahora ellos también lo son, hacen
gestos de rechazo al ver una mega manta en un edificio que te escupe el triunfo
de Peña Nieto. Nadie le hace caso.
Discurso.
Con recursos
limitados no puedes tener un buen sonido, escuchas mal. Con el sol a plomo te
sientas en la plancha y te quemas la cola pero no importa, quieres escuchar. Rencuentros
con gente conocida. Recuerdan a los estudiantes del 68 con un testigo
presencial. Rememoran a los desaparecidos del 72 y una invitada de lujo
felicita a los marchantes, Rosario Ibarra de Piedra. Los representantes de las
Juntas Estudiantiles leen discursos de #YoSoy132 todo mundo aplaude. “Mexicanos al grito de guerra...” la piel
se enchina, el corazón late. Tú sigue en tu casa, aquí estamos ayudando a
construir la democracia que también será para ti.
La mayoría de las fotos fueron tomas del feizbuk de Jorge Chipuli Padron y de Galaviz Yeverino










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