Con ellos murieron muchas cosas:
Mi inocencia con las redes sociales; acababa de abrir mi cuenta de twiter.
El sentimiento de seguridad de transitar por la noche en tu ciudad.
La paz en una institución educativa de nivel mundial como el Tec de Monterrey.
La confianza, por fin, en los medios de comunicación, las autoridades, las instituciones.
Pero nacieron otras tantas:
El cinismo institucionalizado de ejército y gobierno que son la misma mierda.
El dolor de las familias de Jorge y Javier.
La domesticación de los pilares de esta ciudad que se cree doña Blanca.
La mayoría de edad del puto conformismo de tu apática sociedad.
Una fuerza inusitada en la herramienta de las redes sociales.
Ese día, como precisamente hoy, terminé el día cansado y hasta la madre, demasiado trabajo, vueltas, tráfico, noticias, tal vez edad. Dimos por terminada la jornada después de la media noche y muchas horas nalga. Agradeciendo la ayuda decidí darle un aventón a mi trabajador por el área de La Fe. Y fue fe lo que nos hizo falta en esa noche de terror. Veníamos de estrenar los narcobloqueos y sabíamos de qué se trataba. La travesía nos llevaba por Ruiz Cortines, sin ecovía mal hecha en ese entonces, y al llegar a Félix U. Gómez y voltear hacia el norte justo en ese momento trailers de Bimbo, que no está lejos de ahí, eran maniobrados para cerrar el crucero. Ver esos monstruos, hablo de los vehículos, no de sus conductores, brincarse camellones y dar vueltas cerradas para dejarlos al chile sobre la calle te da un sentido de irrealidad al más puro estilo Mad Max, una sensación de que eso no puede estar pasando aunque casi te pase por encima. Acelero y tomo los Ángeles, aquellos que tanto paro me hicieron esa noche para llegar a la Fe, aventar a mi pasajero y regresar casi por el mismo lugar.
Cruzo la solitaria los Ángeles de regreso a la Plaza de Toros, no hay tráfico y le meto pata con miedo de toparme otro narcocirco y correr con peor suerte. Libre Nogalar 80, libre Fidel Velázquez 90, libre Barragán casi 100, nuevamente Ruiz Cortines y lo cruzo bajo el paso a desnivel a menor velocidad. Los esos se me encojen: Los tipos que hacen los bloqueos saben lo que hacen, son exmilitares con entrenamiento en estratégias y técnicas de combate. Si yo fuera el enemigo no podría darme cuenta al entrar al desnivel de lo que me espera al salir: justo empezando la pendiente hacia arriba me percato de un trailer de sabritas bloqueando los carriles izquierdos, uno de la Pepsi bloqueando los carriles derechos, te han dejado sólo libre el carril central. En los costados de los muros del paso hay cabrones atrincherados con las armas al aire. Si fuera su enemigo estaría perfectamente emboscado. Y muerto. Supongo que un pedorro auto rojo sucio no les inspiraba ni sospechas. Me dejan pasar. Monterrey está sitiado. Ironías de la vida, cuatros años ha que un conjunto de patrullas de “Fuerza regia civil” se apoltrona en el negocio de grúas que está frente a la plaza de toros, justo saliendo de ese paso a desnivel. Ya pa’ qué. Putos.
Aterrizo en mi casa con los esos en la garganta, el sentimiento es muy extraño, tal vez por nuevo: encerradito tomas conciencia de que pudiste terminar mal, que los malitos, ya sabes, al regio le encantan los eufemismos, tienen la potestad de regalarte un plomazo si se les hinchan los webos y no tendrían que lamentar más que haber desperdiciado una leve rafaguita. Trato de calmarme y enciendo mi computadora, ansio saber qué me dice mi recién estrenado twiter bajo el #mty de mis pesadillas. Pienso en anunicar los bloqueos pero me ganan dos cosas: la jodida paranoia de que sepan localizarme con mi huella digital y no, no hablo de dedos paralizados y... el jastag se ha puesto esquizofrénico.
La brevedad de twiter me hace pensar en una muchahca ebria, asustada, histérica, con hipo y vomitando frases inconexas pero todas en un mismo tono. La gente del tec siempre va a la vanguardia con las cosas tecnológicas y twiter no podía ser la excepción, es temprano y no todo mundo entiende los pillidos del pajarito azul, los chicos tec sí; va de memoria:
Estamos en un bar en avendia del estado, se escucharon balazos.
Han bajado la cortina y no nos dejan salir.
Disparos, muchos disparos cerca del tec.
Retwits, muchos retwits.
Alguien escuchó balazos?, estoy por revolución.
Hay muertos afuera del tec, hay muertos, no mames.
Se metieron a la escuela. Entraron al campus los soldados.
Retwits, más retwits.
Nos encerraron en la bilioteca. No nos dejan movernos.
Sí, sí hay muertos, son gente del tec. Son estudiantes!!!!!!
Se escucha muy fuerte, sí hay gente tirada en la calle.
Nomameswebalazosbalazosmuertosbalazaosbalazos.
El tiempo real también se ha topado con un narcobloqueo: todo se relentiza y es caos y nadie sabe nada. Todo mundo twitea el pedacito de realidad que le cabe en ciento cuarenta caractéres. El extracto precedente da una idea del desamdre y el nacimiento del surrealismo, supera eso, pinche Dalí. Me tardo en irme a la cama lo que el pájaro tarda en calmarse. Mañana será otro día. De irrealidad.
Amanece y el mounstro bozteza: los noticiarios dicen lo que el puto gobierno les dice que digan, no cuestionan, no investigan, no salen, le tienen alérgia, y envidia, a las redes sociales: El ejército abatió a dos sicarios en el área del Tec de Monterrey, cantan las chicas del coro. El aliento del mounstro apesta.
¿Qué pasó con la transmisión en tiempo real de lo que la gente twiteó anoche? ¿Espejismos colectivos? ¿Los dileres la adulteraron en toda la zona? ¿Neta lo viví o sólo aluciné? ¿Sicarios? ¿Abatidos? Yutub refuerza a twiter: aparecen videos tomados con celulares de gente encerrada en tiendas de conveniencia donde se aprecian las torretas y el ingresar de uniformados exigiendo que no se grabe nada. ¿Por qué? La gente es cabrona y le vale madre, nada como ser reportero clandestino por cuarenta segundos. Se ve el desamdre, se siente el miedo, se escucha el gruñido del monstruo. ¿Quién muerde a quién?¿Quién cuida a quién?
La verdad es como la mierda en un pañal muy usado: tarde o temprano saldrá a la luz todo lo que tratas de ocultar. Tómala, papá, los sicarios no son sicarios, son estudiantes del tec. Pasmo.
Pasmo es una palabra hermosa para definir lo que a continuación sucedió en este rancho grande:
Las autoridades del tec: Yo me pasmo.
Las autoridades a secas y a tontas: Tú te pasmas. Por las malas o con futbol.
La sociedad apendejada: Me pasmo sola porque no me sé de otra.
Los medios informativos: Pasemos a pasmarnos todos después de estos jugosos comerciales.
La iglesia: Ja, su negocio por siglos, calladitos nos vemos más bonitos. Pasmén.
Las cámaras: ¿Exsitía alguna en esos días? Pazguatas pasmadas.
El ejército: El niño pendejo que la caga y queriendo limpiarla la embarra más.
Tú: Sigues pasmado.
Yo: Me sigo quejando.
Javier y Jorge: Siguen muertos.
Sí, ese día el monstruo nos enseñó los dientes en un bostezo: ni siquiera nos amenazó ladrando porque estaba en su casa acomodándose en un sueño ligero. Tal vez sólo se tiró un pedo y enrareció el ambiente con su olor a mierda: ¿Dónde las autoridades que te defienden de los narcobloqueos, de los narcos a secas? ¿Dónde las instituciones que responden como adultos y no como niños culpando a otros? ¿Dónde la decencia para reconocer errores si es que los hubo? ¿Dónde la justicia? ¿Dónde la vana seguridad?¿Dónde estamos hoy? Neta, ¿estaremos mañana?
Una crónica con cuatro años de retraso.
Perdón, no lo vuelvo a hacer.
Mi inocencia con las redes sociales; acababa de abrir mi cuenta de twiter.
El sentimiento de seguridad de transitar por la noche en tu ciudad.
La paz en una institución educativa de nivel mundial como el Tec de Monterrey.
La confianza, por fin, en los medios de comunicación, las autoridades, las instituciones.
Pero nacieron otras tantas:
El cinismo institucionalizado de ejército y gobierno que son la misma mierda.
El dolor de las familias de Jorge y Javier.
La domesticación de los pilares de esta ciudad que se cree doña Blanca.
La mayoría de edad del puto conformismo de tu apática sociedad.
Una fuerza inusitada en la herramienta de las redes sociales.
Ese día, como precisamente hoy, terminé el día cansado y hasta la madre, demasiado trabajo, vueltas, tráfico, noticias, tal vez edad. Dimos por terminada la jornada después de la media noche y muchas horas nalga. Agradeciendo la ayuda decidí darle un aventón a mi trabajador por el área de La Fe. Y fue fe lo que nos hizo falta en esa noche de terror. Veníamos de estrenar los narcobloqueos y sabíamos de qué se trataba. La travesía nos llevaba por Ruiz Cortines, sin ecovía mal hecha en ese entonces, y al llegar a Félix U. Gómez y voltear hacia el norte justo en ese momento trailers de Bimbo, que no está lejos de ahí, eran maniobrados para cerrar el crucero. Ver esos monstruos, hablo de los vehículos, no de sus conductores, brincarse camellones y dar vueltas cerradas para dejarlos al chile sobre la calle te da un sentido de irrealidad al más puro estilo Mad Max, una sensación de que eso no puede estar pasando aunque casi te pase por encima. Acelero y tomo los Ángeles, aquellos que tanto paro me hicieron esa noche para llegar a la Fe, aventar a mi pasajero y regresar casi por el mismo lugar.
Cruzo la solitaria los Ángeles de regreso a la Plaza de Toros, no hay tráfico y le meto pata con miedo de toparme otro narcocirco y correr con peor suerte. Libre Nogalar 80, libre Fidel Velázquez 90, libre Barragán casi 100, nuevamente Ruiz Cortines y lo cruzo bajo el paso a desnivel a menor velocidad. Los esos se me encojen: Los tipos que hacen los bloqueos saben lo que hacen, son exmilitares con entrenamiento en estratégias y técnicas de combate. Si yo fuera el enemigo no podría darme cuenta al entrar al desnivel de lo que me espera al salir: justo empezando la pendiente hacia arriba me percato de un trailer de sabritas bloqueando los carriles izquierdos, uno de la Pepsi bloqueando los carriles derechos, te han dejado sólo libre el carril central. En los costados de los muros del paso hay cabrones atrincherados con las armas al aire. Si fuera su enemigo estaría perfectamente emboscado. Y muerto. Supongo que un pedorro auto rojo sucio no les inspiraba ni sospechas. Me dejan pasar. Monterrey está sitiado. Ironías de la vida, cuatros años ha que un conjunto de patrullas de “Fuerza regia civil” se apoltrona en el negocio de grúas que está frente a la plaza de toros, justo saliendo de ese paso a desnivel. Ya pa’ qué. Putos.
Aterrizo en mi casa con los esos en la garganta, el sentimiento es muy extraño, tal vez por nuevo: encerradito tomas conciencia de que pudiste terminar mal, que los malitos, ya sabes, al regio le encantan los eufemismos, tienen la potestad de regalarte un plomazo si se les hinchan los webos y no tendrían que lamentar más que haber desperdiciado una leve rafaguita. Trato de calmarme y enciendo mi computadora, ansio saber qué me dice mi recién estrenado twiter bajo el #mty de mis pesadillas. Pienso en anunicar los bloqueos pero me ganan dos cosas: la jodida paranoia de que sepan localizarme con mi huella digital y no, no hablo de dedos paralizados y... el jastag se ha puesto esquizofrénico.
La brevedad de twiter me hace pensar en una muchahca ebria, asustada, histérica, con hipo y vomitando frases inconexas pero todas en un mismo tono. La gente del tec siempre va a la vanguardia con las cosas tecnológicas y twiter no podía ser la excepción, es temprano y no todo mundo entiende los pillidos del pajarito azul, los chicos tec sí; va de memoria:
Estamos en un bar en avendia del estado, se escucharon balazos.
Han bajado la cortina y no nos dejan salir.
Disparos, muchos disparos cerca del tec.
Retwits, muchos retwits.
Alguien escuchó balazos?, estoy por revolución.
Hay muertos afuera del tec, hay muertos, no mames.
Se metieron a la escuela. Entraron al campus los soldados.
Retwits, más retwits.
Nos encerraron en la bilioteca. No nos dejan movernos.
Sí, sí hay muertos, son gente del tec. Son estudiantes!!!!!!
Se escucha muy fuerte, sí hay gente tirada en la calle.
Nomameswebalazosbalazosmuertosbalazaosbalazos.
El tiempo real también se ha topado con un narcobloqueo: todo se relentiza y es caos y nadie sabe nada. Todo mundo twitea el pedacito de realidad que le cabe en ciento cuarenta caractéres. El extracto precedente da una idea del desamdre y el nacimiento del surrealismo, supera eso, pinche Dalí. Me tardo en irme a la cama lo que el pájaro tarda en calmarse. Mañana será otro día. De irrealidad.
Amanece y el mounstro bozteza: los noticiarios dicen lo que el puto gobierno les dice que digan, no cuestionan, no investigan, no salen, le tienen alérgia, y envidia, a las redes sociales: El ejército abatió a dos sicarios en el área del Tec de Monterrey, cantan las chicas del coro. El aliento del mounstro apesta.
¿Qué pasó con la transmisión en tiempo real de lo que la gente twiteó anoche? ¿Espejismos colectivos? ¿Los dileres la adulteraron en toda la zona? ¿Neta lo viví o sólo aluciné? ¿Sicarios? ¿Abatidos? Yutub refuerza a twiter: aparecen videos tomados con celulares de gente encerrada en tiendas de conveniencia donde se aprecian las torretas y el ingresar de uniformados exigiendo que no se grabe nada. ¿Por qué? La gente es cabrona y le vale madre, nada como ser reportero clandestino por cuarenta segundos. Se ve el desamdre, se siente el miedo, se escucha el gruñido del monstruo. ¿Quién muerde a quién?¿Quién cuida a quién?
La verdad es como la mierda en un pañal muy usado: tarde o temprano saldrá a la luz todo lo que tratas de ocultar. Tómala, papá, los sicarios no son sicarios, son estudiantes del tec. Pasmo.
Pasmo es una palabra hermosa para definir lo que a continuación sucedió en este rancho grande:
Las autoridades del tec: Yo me pasmo.
Las autoridades a secas y a tontas: Tú te pasmas. Por las malas o con futbol.
La sociedad apendejada: Me pasmo sola porque no me sé de otra.
Los medios informativos: Pasemos a pasmarnos todos después de estos jugosos comerciales.
La iglesia: Ja, su negocio por siglos, calladitos nos vemos más bonitos. Pasmén.
Las cámaras: ¿Exsitía alguna en esos días? Pazguatas pasmadas.
El ejército: El niño pendejo que la caga y queriendo limpiarla la embarra más.
Tú: Sigues pasmado.
Yo: Me sigo quejando.
Javier y Jorge: Siguen muertos.
Sí, ese día el monstruo nos enseñó los dientes en un bostezo: ni siquiera nos amenazó ladrando porque estaba en su casa acomodándose en un sueño ligero. Tal vez sólo se tiró un pedo y enrareció el ambiente con su olor a mierda: ¿Dónde las autoridades que te defienden de los narcobloqueos, de los narcos a secas? ¿Dónde las instituciones que responden como adultos y no como niños culpando a otros? ¿Dónde la decencia para reconocer errores si es que los hubo? ¿Dónde la justicia? ¿Dónde la vana seguridad?¿Dónde estamos hoy? Neta, ¿estaremos mañana?
Una crónica con cuatro años de retraso.
Perdón, no lo vuelvo a hacer.
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